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martes, 15 de enero de 2013

Deja que las bicis te cuenten sus historias (I)

Es imposible pasar sin fijarse. Altaneras, transportan a los transeúntes que pasan por delante del estudio a otra época de tonos envejecidos y perfiles desdibujados. Da igual que pasen de largo, apresurados, para llegar al trabajo, que pedaleen con prisa o que sostengan una animada conversación: el giro de cabeza es inmediato. Los hemos visto desde la tienda y no nos cansamos de contar las historias que hay detrás de cada una de estas bicicletas.

Como la Vista Duchess, una de las que más llama la anteción y a la que más novios y novias le han salido. Manufacturada por la factoría Columbia Bicycle Co. (EUA) entre finales de los 60 y princios de los 70, estás ante una rara avis del ciclismo urbano.

Y no es que no vayas a encontrar una igual si rastreas bien, pero lo cierto es que quedan pocas como estas en el mundo. La marca sólo se fabricó durante poco más de una década y su comercialización prácticamente se realizó en tiendas alternativas.

¿Lo mejor? Todos los componentes que trae son originales: llantas, sillín, puños, salpicaderas... Las horquillas son de acero sólido y las ruedas son de una calidad excelente. Los frenos fueron fabricados por la marca japonesa Dia- Compe, y está provisto de cambiadores Suntour y cambios de velocidades. ¿Enamora o no?

.¿Y qué decir de nuestras dos joyitas europeas? Sin duda, la francesa Peugeot es una de nuestras marcas favoritas. Su líneas estilizadas nos llevan (pedaleando) hasta el Tour de Francia. Concretamente hasta el de 1975, pues es el año en que el mundialmente reconocido fabricante de bicicletas (entre otros vehículos), lanzó este modelo, el Peugeot UE-18, que se ha convertido en todo un clásico. Se trata de una de las series que vio la luz bajo el lema "Record du Monde", que todavía puede leerse en una de sus calcas, que se conservan casi en perfecto estado, al igual que los frenos MAFAC (como no podía ser de otra forma en una bici francesa). Necesita poca restauración, pero restaurada se convierte en una auténtica joya para coleccionista. Estás ante un diamante en bruto. Date una vuelta para verla y comprobarlo con tus propios ojos.


Otra de las niñas mimadas es una Raleigh Sprite 1962, hecha en Inglaterra y con un sillín Brooks original (true story!). Con más de 130 años de tradición, Raleigh es una de esas marcas caracterizadas por su buen gusto y acabados perfectos, que todavía conserva ese regustillo de lo hecho a mano. Quizá la marca no ha podido olvidarse de aquel pequeño taller de la calle Raleigh en la que comenzó a rodar.

Ven a verlas y decide si las quieres así (rodando), si quieres personalizarlas a tu gusto o si quieres restaurarlas, dejarlas como salieron de la fábrica y convertirlas en (tus) bicis de coleccionista. ¿Te animas a conocer más historias de fierros, ruedas y pedales?

1 comentario:

Unknown dijo...

Tengo una bicicleta igual ala primera la blanca cuanto seria el precio de ellas